viernes, 21 de marzo de 2014

Metafísica al explícito 1

     A veces me gusta pensar que si las cosas que me pasan son una narración, la vida tendría que ser la narradora. Y la vida sería tan buena escritora, que cada hecho narrado entramaría algún mensaje que busque un efecto en mí: que me de algún aprendizaje, una duda, un cuestionamiento, que me cambie algo en la manera de pensar o actuar en mis próximas acciones.
     Después me doy cuenta que probablemente la vida no sea ninguna escritora, ni yo lectora o protagonista. Solamente soy una humana (una más del montón de comunes) a la que le hicieron la gran joda de darle la capacidad de razonar en un mundo lleno de cosas que pasan, de gente que me cruzo, de palabras y carteles, y más gente que pasa a mi lado y que me vuelvo a cruzar. Un mundo de "casualidades" o "causalidades" (que son la misma mierda que nos construimos con distinto nombre) lleno de vacíos fantásticos que ayudan a venderme la muy buena joda de que todo tiene un sentido que soy capaz de descifrar.
    Sigo dudando sobre si creerme la joda o andar cuestionando al autor (si hay autor).    

Prefiero quedarme así, dudando.