sábado, 22 de junio de 2013

Coherente y cohesivo

Es evidente, los pájaros vuelan, pero sin embargo, Napoleón fue vencido en la batalla de Waterloo. Las carpetas A4 salen 2 pesos, en menor suena más triste y las orquídeas no se sabe de que color son. Pasa, suele pasar, Colgate es la marca número uno recomendada por odontólogos, uy! se raspó el codo! y tu tío como se llama? Carlos. Último momento: se comió un revuelto gramajo y defecó a un bebé. Tus ojos son como dos microondas calentando un brócoli. Droga es calle en polaco pero de todas formas nadie sabe a dónde fueron a parar los Tele tubbies, dicen en realidad que Yoko Ono separó a los Beatles, pero los ornitorrincos igual son los animales que un día me contaron que el hombre llegó a la luna, aunque Internet es gigante y mi mesa tiene un nylon que la cubre. Pasó la aspiradora, y antes se sacan los mocos, obvio igual que los monos tienen piojos colgándoles de la punta de sus aletas y el Empire State lloró diciendo que le dolía la pancita, entonces se fue a cortar tulipanes por los prados de Francia con su frazada marrón que la usa para dormir cuando tiene un perro fucsia. Ándale chaval, coño mierda, oh my god, tenía un pelo de la ceja despeinado para arriba y se le hacía un rulito. Concordando por un lado con que somos amigos amigos y en la vida comer caramelos de pollo, teniendo en cuenta la sangre derretida y nunca olvidando que si pensás lógicamente te ahorras preguntas pero ilógicamente te ahorrás respuestas y te divertís un rato. 

miércoles, 5 de junio de 2013

Curriculum vitae

   Un papel. Blanco, letras que se juntan, me intentan decir palabras, no las puedo leer, me asustan. Veo borroso. Parece como si de repente mi vida estuviera llena de baldes y coladores. Las instrucciones, simples. Agarrar toda esa masa gigante, aplastarla en ese colador, ver como salen cortados por los cuadrantes de metal (como un plato de spaghetti, o ese juego de peluquería con masa que tanto deseaba de chica), largos chorizos de masa y caen adentro del balde. Así, se llena mi casa con esos baldes. Baldes de acciones coladas. 
  Aún quedan pasos. Dejar reposar los baldes una noche, levantarse, mirar su contenido.   Ya procesadas y reposadas, todas esas acciones, actividades, notas, experiencia laboral, talleres extracurriculares, anécdotas de la niñez, cantidad de veces que va al baño por día, enfermedades y helado favorito, todo eso queda convertido en infinitas letras que son como hormiguitas que llenan el balde casi en su totalidad. Solo queda agarrar las hojas de papel e inclinar cada balde cerca suyo. Mirar el negro desorden, y luego como con sus patitas se mueven de a poco acomodándose una al lado de la otra, dejando interlineado 1,5. 
   No se puede leer, veo borroso. Ellas en realidad son las borrosas. Amenazan con que son la justificación de tantas actividades. De que generamos toda esa masa solo para que termine tan procesada y convertida en letras. ¿Me van a decir, esas letras, que son capaces de reflejar mi masa?
  Hagamos como esa marca de ropa, volvamos a los básicos, que esas letras que se hacen tanto las que saben quién soy, son mucho, muchísimo más aburridas que agarrar la masa directamente y jugar todo el día.