domingo, 14 de julio de 2013

Taxi

    Bajo el mando del timón de mi cola, mi cuerpo alcaucilado por mi camiseta, remera, polera sweter buzo y campera impermeable (simuladora de una cascada, permitiendo resbalar tantas gotas de lluvia sobre su tela plasticosa) ¿dónde estaba? Ah, mi cuerpo alcaucilado se desplomó sobre el tapizado de tela gris, sin darle mucha importancia a los pocos centímetros que habían separado mi cabeza del techo al hacer el brusco movimiento. Estiré el mullido brazo derecho, se cubrió en una milesima de segundo con agua, como si un balde de 3 litros se hubiera volcado sobre él, agarre la manija, le di el envión para que se acerque y después siga sola hasta escuchar el Plaf.    Fah, por fin un poco de silencio. 
      
    Sentí como mi cuerpo bajaba, mientras la goma espuma interior del asiento subía. Como cada partícula de esponja cubierta de hilos grises se iba aplastando, dejándole el lugar a mis músculos para abrazarlos por los costados. Mis gluteos, mi espalda, amoldándose en el asiento creando una forma, como si estuvieran recostándose en arena seca y tibia.  
       No sé que movimiento hizo con las manos, pero el auto empezó a avanzar. Los árboles se atrasaban, los semáforos volaban por encima nuestro, las personas parecían caracoles; las gotas se aplastaban contra el vidrio y el parabrisas las estiraba, y goteaba y las estiraba. Y volvía a mirar los árboles, que se iban más rápido para atrás, y los negocios estaban grises, y las personas parecían no caminar. Las gotas (ya de fábrica) caían más aplastadas, y el parabrisas, al encontrarse sorpresivo con este cuadro, no podía controlar su fuerza, y el ruido de su movimiento crujía cada vez más fuerte, cada vez más rápido.
    Volví a mi ventana. Ya no podía ver ni árboles, ni personas, ni supermercados chinos ni nada. Solo una franja marrón, ese que se forma cuando uso el mismo pincel para todos los colores. Quise mirar el estado del parabrisas, pero cuando había girado 45 grados hacia la izquierda, percibí como las ruedas parecían subir una rampa interminable.
     El asiento empezó a reclinarse, la sangre de todas mis venas a confluir en el río de mi cabeza, mientras mis pies se escondían bajo el asiento, chocando con el matafuegos. Miré al frente, próxima parada: "Esa nube". Volví al costado, y vi la cabeza de los semáforos sin sus luces, las copas de los árboles sin sus troncos, los pelos caminando sin sus piernas. Cada vez más pequeños hasta ser devorados por el marco de la ventana que restringía mi ángulo de visión. 
     Miré al conductor con un expresión mezclada de sorpresa y miedo. Abrí la boca y una vocal consonante intentó salir de ella para preguntarle cómos y por qués. Pero la volví a cerrar, total, cuando uno se entera del truco, la magia se pierde... Ah, ¿y del por qué? Bueh, quizás otro día me cuente un lindo cuento de esos que siguen una lógica, que intente responder a esa pregunta. 

viernes, 5 de julio de 2013

Careta

Lógico: Si escucho los Beatles, claramente no puedo escuchar cumbia ni reggaeton y no me pueden gustar las películas de Quentin Tarantino, si John Lennon buscaba la paz y en Kill Bill solo hay sangre, no es razonable. En realidad, tampoco me tienen que gustar los Rolling Stones; si tanto me gustan los Beatles, es o Beatles o Rolling, ¿Y esta remera que tengo con la lengua? Mmm, no, la tiro... la tiro, y claramente dejo de comer helado de dulce de leche, los Beatles eran re English, Liverpool, 3 o' clock tea, sí, dejo dulce de leche, empiezo con menta granizada que se parece más a los After Eight... y dejo de usar celular, no me pueden gustar los Beatles y usar celular; ahora que lo pienso lógicamente, tampoco debería ir al colegio, es obedecer a la norma; ni jugar al hockey, planchar mis camisas, cocinar papas fritas, subirme al 168... no, no, para nada, no puedo tomar agua en botella, ni saltar en un pie, ni aprender griego, ni ver Aventuras en Pañales, ni encuadrar fotos con marcos azules, imaginate, se quedarían todos parados con los ojos clavados en mi cara y sus cejas dobladas formando expresiones pedantes y me preguntarían: Dale, ¿vos escuchás Beatles y encuadrás fotos con marcos azules? Sos una careta.