Urgente. Dicen que es urgente, que no tiene espera, que se debe solucionar de inmediato. Y ahí, me tienen sentada en una silla, mientras me tiran pelotas, o juguetes, o ya no se qué son, porque solo esperan que lo devuelva, sin siquiera saber qué tengo en mi mano, a quíen, cómo lo devuelvo. Solo respondo a las órdenes que me dan, mis manos actúan sin pensar repitiendo el movimiento de flexionar y estirar, y de alguna manera deben llegar a su destintario.
Es que todos estos cobardes pretenden las soluciones rápidas, esos pequeños parches que cubren los agujeros en los pantalones de jogging. Todos dicen que todo es urgente porque buscan que las soluciones sean las de lo urgente, las que "concilian" las cosas como pueden en el menor tiempo. Y así, vivimos constantemente adelantando la cinta del video cassete, moviéndonos en cámara rápida según el control remoto. Fóbicos al silencio, fóbicos a leer más de 140 caracteres, fóbicos a pensar más allá de las imágenes, pegando parches y más parches en los pantalones, porque no tenemos el tiempo de sentarnos, de dejar al celular, emperador de la urgencia, y darnos cuenta que la mejor manera es agarrar una aguja, un hilo y dejarnos de romper las pelotas.
*Ah, al escribir me acordé de este escena que muchos asocian con el fordismo y esos tiempos tan lejanos: