sábado, 3 de mayo de 2014

Los malos

   Cuando era chiquita un día me asusté porque le tenía miedo a la noche. Y me puse a llorar.
   Recién habíamos vuelto de la casa de algunos amigos de mis papás, y en el viaje de vuelta me había puesto a mirar por la ventana. La noche tenía arbustos y árboles oscuros que podían ocultar a ladrones con pasamontañas negros o medias can-can en la cabeza que quisieran entrar en el auto y agarrarnos a mi familia y a mí y taparnos la boca con  una cinta negra y atarnos las manos con sogas y robarnos todo. La noche estaba llenísima de malos, porque los malos necesitan esconderse en la oscuridad así no los encuentra la policía (que siempre los persigue, lógico, porque son malos). Pero en cualquier momento podían aparecer, venir a mi casa, romper la puerta principal, caminar por el pasillo y ¡plaf!, entrar en mi cuarto. O poner una bomba en el auto, o dispararle con sus pistolas a algún conocido (las pistolas de los malos, no la de los policías, porque esos no son malos).
  Me angustiaba. Podía pasar en pocos segundos, podían salir de lugares inesperados sin que me diera cuenta y tocarme dos veces el hombro con su dedo índice. 
   Entonces vino mi papá, me dio un abrazo, me preguntó por qué lloraba y le conté. Hace un ratito, me vinieron a la cabeza las palabras exactas que me dijo en ese momento: "En el mundo somos más los buenos que los malos; no tenés por qué tener miedo." 



* Para vos Pá :) (Te mando un saludito orgulloso desde escenario de actito de jardín)
* Y para un gran escritor que me inspiró con su texto de Facebook sobre la Shoa, mi gran amigo Eze Steuermann. 
* Siempre es un gran día para querer a los que nos rodean. 

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