viernes, 5 de agosto de 2016

Piña de verdad

Hay algo que parece habérseles escapado a los chicos y chicas que inventaron estas pantallitas del tamaño de nuestras manos, que antes de dormir nos iluminan la cara como cuando nos poníamos la linterna abajo de la pera para contar una historia de terror en los campamentos: En una sesión de scrollipnosis, me olvidé de observar que el dibujo del contorno de una pila (que aparece en la esquina superior derecha del rectangulo brilloso) estaba rellenado sólo con una línea roja vertical casi imperceptible. Cuando la cinta transportadora que deslizaba con mis dedos despareció, fue sorprendente lo que me devolvió esa pantalla apagada. 

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