miércoles, 8 de mayo de 2013

Deseo repentino

     Desde mi ventana salpicada de gotas puedo ver los árboles vicentelopecinos que bailan con movimientos deformados, como gigantes cabezas de basquetbolistas corriendo con su afro de un lado a otro.
     Y agarro un mechón de mi aburrido pelo lacio. Recto, inmovil, igual que siempre. Hoy no lo quiero. Quiero un afro enorme y que al caminar baile sobre mi cabeza, y al asentir siga el recorrido de mi movimiento. Quiero que mi ventana sea espejo, y esos árboles cubran mi cuero cabelludo.

*Me crucé con este borrador entre mi marea de entradas. (Es de cuando tenía el pelo más lacio, y aburrido)

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