Instrucciones:
1. Saque la naranja de su heladera. Probablemente sea una esfera perfecta, a tal punto que si uno puede marcar su punto central, desde ahí hasta la cáscara todos los radios tendrían que medir lo mismo.
2. Coloque la naranja sobre una mesa y juntando sus dedos índice y medio dele un pequeño empujón. Podrá apreciar cómo la naranja es libre de moverse rápidamente tan solo con ese simple envión que usted acaba de darle. Su facilidad se debe especialmente a su forma esférica que logra que esta naja sea capaz de rodar.
3. Apoye la naranja sobre una tabla de madera, y téngala bajo control. Evite que se escape por ahí, que se salga del área indicada. Para esto, es indispensable que usted tenga toda su atención en el pequeño planeta en frente suyo, en especial su atención visual y de tacto.
4. Mientras vigila con su mirada y sostiene con una mano la naranja, con la otra busque un cuchillo de un grosor de cinco centímetros. Acérquese a un afilador y afílelo en caso de que no esté lo suficientemente listo.
5. Agarre el cuchillo y apóyelo sobre la naranja a unos tres centímetros del centro de la cáscara.
6. Ahora empuje el cuchillo hacia abajo con fuerza y determinación hasta escuchar el golpe seco del filo contra la madera.
7. Repita el proceso cinco veces más, siempre a tres centímetros del centro de la cáscara, hasta lograr que la naranja tenga seis lados rectos y una forma cúbica.
8. Observe la naranja. Sola, chorreando de sus sangre, desprotegida. La naranja es incapaz de rodar ahora, sus movimientos existen solo con la ayuda de una mano que la lleve.
9. La naranja ha perdido su libertad y ya no puede de ninguna manera guíar sus movimientos.
1. Saque la naranja de su heladera. Probablemente sea una esfera perfecta, a tal punto que si uno puede marcar su punto central, desde ahí hasta la cáscara todos los radios tendrían que medir lo mismo.
2. Coloque la naranja sobre una mesa y juntando sus dedos índice y medio dele un pequeño empujón. Podrá apreciar cómo la naranja es libre de moverse rápidamente tan solo con ese simple envión que usted acaba de darle. Su facilidad se debe especialmente a su forma esférica que logra que esta naja sea capaz de rodar.
3. Apoye la naranja sobre una tabla de madera, y téngala bajo control. Evite que se escape por ahí, que se salga del área indicada. Para esto, es indispensable que usted tenga toda su atención en el pequeño planeta en frente suyo, en especial su atención visual y de tacto.
4. Mientras vigila con su mirada y sostiene con una mano la naranja, con la otra busque un cuchillo de un grosor de cinco centímetros. Acérquese a un afilador y afílelo en caso de que no esté lo suficientemente listo.
5. Agarre el cuchillo y apóyelo sobre la naranja a unos tres centímetros del centro de la cáscara.
6. Ahora empuje el cuchillo hacia abajo con fuerza y determinación hasta escuchar el golpe seco del filo contra la madera.
7. Repita el proceso cinco veces más, siempre a tres centímetros del centro de la cáscara, hasta lograr que la naranja tenga seis lados rectos y una forma cúbica.
8. Observe la naranja. Sola, chorreando de sus sangre, desprotegida. La naranja es incapaz de rodar ahora, sus movimientos existen solo con la ayuda de una mano que la lleve.
9. La naranja ha perdido su libertad y ya no puede de ninguna manera guíar sus movimientos.
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