viernes, 29 de marzo de 2013

Pensamientos fuera del marco

Ayer abrí mi cabeza. Hice un tajo con un bisturí y después con un cuchillo lo profundicé. Al separar las dos partes, escuché el sonido pegajoso de los líquidos espesos que se estiraban a medida que la abría. Entre esos hilos de sustancia, pude ver los caminos curvos entrecruzados que formaban mi cerebro. Entonces lo agarré con mis dos manos y lo saqué de ahí. Con miedo a que se resbale, lo levanté y lo alcé hasta que la luz lo iluminara para contemplarlo mejor. Caminé por los pasillos de mi casa y lo coloqué en mi balcón, encima de una silla. Ahí se quedó pensando, fuera del tiempo, fuera del espacio, fuera de mí. Y así se pasó todo el día.

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