jueves, 14 de febrero de 2013

Encuentros inesperados

   No paro de buscar encuentros inesperados. Salgo de mi casa y me arreglo por si aparecen. A penas doy un paso afuera de la puerta, mis ojos se abren y miran atentos, dispuestos a detectarlos. Camino por la calle observando los trecientos sesenta grados que me rodean. Subo al bondi, miro quién está en cada asiento y luego los busco por la ventana. Tan solo una cara conocida, un grito llamándome desde la calle, un saludo rápido, una sonrisa, un apretón de manos. Solo espero un encuentro inesperado. Pero mientras lo espere, nunca será inesperado. 

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