La cabeza es un globo lleno de agua que vibra constantemente y parece querer caerse al piso. Ella se para y camina; solo por obligación, por no ser tan sedentaria (que dicen que hace mal). Se baña, creyendo que la ducha la renueva. Se viste, pensando que eso la impulsa a querer hacer cosas. Hasta se maquilla un poco también, si sale por ahí se encuentra a alguien. Pero la vence su cuerpo. Su panza está dura y la empuja a la cama. Estira el brazo, llega al interruptor del ventilador, lo ve girar pero cada vez se difumina más la imagen. Sus párpados se cierran como persianas. Cada tanto necesita ser sedentaria.
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