En la fabrica de calor el primer paso es sentarte en una silla. La silla cuelga de dos hilos atados a un alambre que empieza a avanzar a medida que gira una rueda. Es ahí cuando una sustancia color rosa se empieza a pegar a tu cuerpo. Primero caen gotas en tus hombros, después chorros más grandes que llegan hasta la panza. La sustancia rosa te atrapa y se te pega. Las gotas de sudor intentan separarla de tu piel, pero esta se rehúsa por completo.
Y cuando querés mirar hacia arriba para ver qué sigue, un enorme balde vuelca arriba tuyo. Ya no ves, ya no te movés, ya casi no escuchás. Estás atacado por esa enorme cantidad de chicle que lo único que logra en tu cuerpo es que sudes mucho. Mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario