A Juana le gusta mirar tele. A Juana le gusta correr cuando no hay nadie a su alrededor. A Juana le gusta cantar en la ducha. A Juana le gusta oler el café antes de volcarle el agua. A Juana le gustan muchas cosas. Pero a Juana, no le gusta su nombre: Juana.
Juana le parece sencillo. Juana le suena a alguien que es sumisa, a alguien que es callada. Juana le suena a una chica que no sabe cómo encarar al hombre que ama. Juana le suena a una estúpida que cuando le preguntan algo no sabe responder automáticamente. Juana es una fantasiosa, infantil, que está esperando que llegue el amor de su vida como en cualquier película de Disney donde el lindo se enamora de la fea. Juana puede bailar frente a su espejo, pero no puede hacerlo con gente alrededor. Juana no tiene actitud. Es solo Juana. Juana, la idiota de Juana.
Pero lo que Juana no sabe es que ella no se llama Juana. Juana es otra. Juana decidieron llamarla ellos. Solo cuando está sola, encerrada en su cuarto escapando de su familia, o yendo al baño en el colegio, ella deja de ser Juana. Y pasa a ser alguien. Pasa a ser ella.
*No se quiere ofender a ninguna Juana.
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