martes, 22 de enero de 2013

Extraño

    Extrañando todo se me volvió extraño. Mi cama, mi sabana, la ducha sin turnos, el silencio. Se vuelve extraño todo lo que uno extrañaba. Mi guitarra vuelve a sonar pero ya no somos tan amigas como antes. Entonces la saludo, le doy un beso en el cachete y me presento. Lo mismo hago con el piso, las paredes, la cocina, la heladera llena. Pero nada es igual. Todo es más ajeno, más extraño. 
   Hice cuentas y paralelismos y los resultados me dieron la proporción: Cuanto más extraño, más extraño se vuelve lo que extraño. Pero en mis cuentas hay un factor que no tomé en cuenta: Cuanto yo más extraño, más extraña se vuelve la que extraña. 

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